miércoles, 24 de junio de 2009

05/03/2006

Un puro se me antoja, me ayudará a meditar qué haré en este día tan claro y caluroso. Tal vez me tome una cerveza, las condiciones se dan.

Ayer me dormí después de haber dibujado bastante y de leer a Hemingway, exactamente dibujé personas, un rostro de mujer color amarillo, que pienso me quedó muy bien texturizado. Además de unas cuantas personas paradas, sentadas, unos dibujos eróticos que, sin querer, me salieron. Cuando sucedió esto, pensé en Picasso y en su justificación más absurda, “yo no busco, encuentro.” Raúl Anguiano y el mismo Juan Soriano, se refirieron a él como un imitador de grandes obras, o podríamos definirlo también, como un transformador de estas; lo que se llama ahora, parodia o parafraseo, o lo que los posmodernos, Habermars, llamaron Cliché. Incluso, en estos día, en la BBC, salió una nota sobre este artista español y sus más cercanas influencias, el arte africano por ejemplo, donde hacen una comparación entre pinturas y esculturas de este continente, todo esto en el contexto de una exposición preparada para tal motivo.

También leí a Monk y la biografía que hizo sobre mi filósofo favorito, Wittgenstein, a quien en su honor podría bautizar a un gato, como el de Cortazar, con su apellido. Revisaba algunas notas sobre este austriaco, su aislamiento en Noruega y el comienzo inevitable de la guerra en la que participó; su amistad brillante y explosiva con Russell, sobre todo en los últimos momentos. Grandes hombres de los que se debe aprender la disciplina, cosa de la que nunca participaré, por lo menos en mi juventud, pues prefiero vivir para después tratar de reflexionar sobre lo que he vivido.

Sigo pensando en lo de la tesis, ya no me preocupa tanto como el viernes y ayer, ahora sólo trataré de hacer las cosas que me gustan e intentaré sacarle ideas a alguien de mayor experiencia, para que me posibilite una orientación amplia sobre lo que podría realizar. Porque es claro que con ese maestro no podré hacer la tesis, menos si no la lee.

Qué bien, estos días he escrito demasiado, más de lo que hago en una semana. ¿Lograré algo importante? Esta pregunta me viene a la mente por culpa de leer a Wittgenstein, su biografía y demás artículos sobre él. Y es que se la hacía con insistencia, como todo genio. Yo no lo soy, quiero serlo, es en serio, ese Cortázar como me hace reír. Seguiré buscando al genio de la lámpara, dicen que puede estar en tu corazón, pero necesito una cerveza y un puro. Compré unos en San Andrés Tuxtla Veracruz, tienen un nombre muy sugerente: Te Amo. Son muy ricos, se fuman con paciencia, en secreto, mirando el humo por un momento y después introduciéndolo en la mente para que te ayude a pensar. Das un trago a tu cerveza para que las ideas salgan más rápido y ya podrás ver miles de imágenes y ensayos, poemas, cuentos, etc., que te harán llorar.

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